Resulta que ya no usamos cuna. Nuestros papis nos han preparado una habitación muy chula con una litera bajita y muy segura para que no nos caigamos. Todo está lleno de caperucitas rojas. ¡Nos encanta!
Luego en el jardín nos han pintado detrás de nuestra casita unas pizarras para poder dibujar con tiza.
Ah, además papá y mamá se han apuntado al gimnasio y nos han comprado unos gorros para ir a la piscina.





